martes 27 de diciembre de 2011

Las palabras, los recursos y las acciones si importan

Nos hemos levantado hoy con la triste noticia de una nueva mujer asesinada a manos de su pareja. Y ya van 59 en todo este año 2011. Una cifra preocupante, como también lo es la de cientos de mujeres que viven cada día el calvario de la violencia, una cifra que es muy difícil precisar, pero de la que estamos seguros que debemos reducirla a 0.

Días después del nombramiento de la nueva Ministra de Igualdad, Sanidad y Servicios Sociales, Ana Mato, nos encontramos con una nota de prensa del Ministerio en la que se califica el crimen como “violencia en el entorno familiar”. Algo que puede ser cierto en este caso, y en términos amplios, pero que deja de lado el fundamento y consecuencia de la violencia que reciben muchas mujeres por parte de sus parejas: La violencia de género o la violencia machista.

Y es que, sin dudar que el objetivo de la Ministra Mato sea acabar con la violencia que reciben las mujeres, hay que exigir que se utilicen los términos correctos, porque generalizar en estos temas nos lleva a invisibilizar.

No nos podemos permitir invisibilizar las situaciones de violencia de quienes son maltratadas por sus parejas cuando, por ejemplo, no conviven en el mismo hogar habitualmente, o incluso han llegado a separarse y viven alejados uno del otro. Y tantos casos como estos que no se identifican como “dentro del entorno familiar”.

Y si las palabras son importantes, al contrario de lo alegado por la Ministra Mato, también lo son las acciones de sensibilización para prevenir y los recursos para quienes sufren la violencia de género. No podemos luchar contra algo que ni siquiera identificamos correctamente, y mucho menos podemos hacerlo cerrando centros de atención y de acogida como ya ha propuesto/programado las comunidades de Cantabria o Castilla-La-Mancha, gobernadas por el Partido Popular.

Con 59 mujeres asesinadas y tantas otras dentro de una espiral de violencia no podemos permitirnos escatimar recursos ni aparcar esta lucha dentro de ámbitos más ambiguos.

lunes 12 de diciembre de 2011

80 años después del voto femenino, impidamos cualquier retroceso en igualdad

Mucha gente, o por desconocimiento histórico, o por olvido, contempla el derecho al sufragio universal como algo tradicional, como algo normal.

Pero hace tan solo 80 años el debate estaba más bien centrado en términos de oportunidad partidista que de justicia, y se pretendía negar una vez más a las mujeres su participación en la vida pública.
Pese a eso, gracias a personas como Clara Campoamor, que a base de argumentar e insistir en la necesidad de escuchar a la mitad de la población, se aprobó la igualdad de voto para hombres y mujeres. Un paso del que le seguirían otros hacía la igualdad en derechos civiles, políticos y sociales.

Un recorrido que no hubiese sucedido jamás de no ser por la tenaz lucha de millones de mujeres (y también hombres aunque fuesen menos) sobretodo a través de organizaciones sociales, políticas, etc.

Ciertamente, lo que hoy en día concebimos como la igualdad legal, está perfectamente establecida en España. Pero no debe dejarnos llevar por la autocomplacencia y pensar que con la legislación es suficiente. Si bien es cierto que los cambios políticos nos han permitido conquistar derechos como la igualdad de voto, el derecho de las mujeres al trabajo remunerado o los permisos de paternidad, hay que recordar que aún quedan por derribar las barreras que impiden a las mujeres alcanzar puestos de liderazgo social o político, que permiten que a la práctica las mujeres cobren hasta un 30% menos que los hombres, o que impiden que mujeres y hombres puedan conciliar su vida laboral, familiar y personal.

Si tenemos en cuenta que estamos en una situación de crisis económica, con un índice de desempleo elevado, un sistema público cada vez más debilitado, y con importantes riesgos de exclusión y pobreza para un gran número de familias, podemos escoger diferentes vías para salir:
  • -la de la recuperación, volviendo a consentir que todo esté al servicio de la macroeconomía y las finanzas, permitiendo la segregación del mercado laboral (división sexual del trabajo a fin de cuentas), una mayor precarización de los trabajos (especialmente los más feminizados), etc.
  • -o la de cambiar de estructura: apostar por un modelo nuevo, inclusivo. Que haga del bienestar la premisa básica del funcionamiento de la economía. Que reconozca que la crisis económica no es más que un síntoma de un sistema que está en quiebra. Un modelo que debe reiniciarse cambiando sus cimientos desde el reconocimiento de la diversidad y la redistribución de la riqueza, que no haga de la opresión su principal pilar. Que rompa con los roles androcentristas y arcaicos. Haciendo efectivo el derecho a que mujeres y hombres puedan ocuparse correponsablemente de sus tareas de cuidados familiares, tareas domésticas y tener su propio tiempo de ocio. Que el trabajo, en definitiva, se apoye en la flexibilidad horaria, remuneración justa y condiciones dignas que permitan el libre desarrollo personal dentro de un nuevo modelo igualitario.
A día de hoy, lamentablemente encontramos noticias que no son muy positivas en cuanto a las políticas de igualdad: recortes en políticas de bienestar, cierre de organismo por la igualdad, recortar derechos sociales, pretensión de acabar con ayudas a la dependencia, etc.
Y aquí es donde tenemos que movernos, dando nuevos pasos- muchas veces individuales- apostando por la igualdad: exigiendo que la diversidad y la diferencia sean reconocidas sin prejuicios, como una parte más del mundo y de la humanidad.

Ochenta años después de que las mujeres de España hayan conseguido el derecho al voto, a la participación plena y al libre ejercicio de la ciudadanía, ahora, hombres y mujeres, debemos unirnos más que nunca para que ese recuerdo nos permita avanzar, e impidamos cualquier retroceso en igualdad, en libertad y en dignidad.

Rubén Castro.

Socialistas de Sant Andreu contra la violencia de género

Durante el mes de noviembre presentamos publicamente el primer video del Partido Socialista y las Juventudes Socialistas de Sant Andreu de la Barca contra la violencia de género.

Una iniciativa de la que me siento muy orgulloso, y más allá de la implicación que tuve en el proceso, lo que más me alegra es la participación de tant@s compañeros y compañeras (y más que hubiesen querido participar si el guión lo hubiese permitido) rechazando el maltrato, implicándonos en un mensaje claro a toda la ciudadanía.



Los y las socialistas de Sant Andreu de la Barca estamos convencidos que en el camino hacia la igualdad  hemos de ser claros participes con propuestas, con acción política y con actividades como la que preparamos para presentar este video.

Una actividad, por cierto, en la que se hizo una defensa de las políticas públicas de igualdad puestas en marcha por los Gobiernos socialistas, como el de José Luis Rodríguez Zapatero, que han sido y siguen estando a la cabeza de Europa, y que necesitan, no obstante, de un compromiso cada vez mayor para cambiar la estructura de esta sociedad.

Podeis ver la notícia en video publicada por Sant Andreu TV haciendo clic aquí.