viernes 27 de enero de 2012

Ante el Congreso del PSOE, más democracia y más lucha por la igualdad y la justicia social



Reflexionando de cara al próximo Congreso Federal del PSOE, creo que el partido que necesitamos es aquel en el que se han visto reflejados y reflejadas millones de personas: el de las políticas sociales, el de la crítica constructiva, el de la igualdad y el de la proximidad.

Un partido útil para todas y todos, pero sobretodo para la gente que más lo necesita.

Como militante, esta vez creo que la respuesta viene encabezada por Carme Chacón: Su proyecto y su forma de trabajar me parecen en estos momentos la mejor forma de encarar el  futuro del Partido Socialista Obrero Español. Soy de la opinión que el proyecto que la compañera Chacón nos propone es la suma de lo mejor del presente y de un espléndido futuro que hemos de construir en común: Una nueva forma de hacer política con cercanía y abertura que considero imprescindibles.

Pero además en ese futuro creo que no sobra nadie, por eso espero que los órganos que dirigen el partido, en las distintas áreas de acción, hagan una tarea con el acompañamiento del conjunto del partido.

Es más, espero que la representación y dirección que salga elegida del próximo Congreso sea tan abierta y cercana que millones de personas (empezando por la propia militancia) vuelvan a creer en la política y en el cambio que debe representar el Partido Socialista.

El nuevo PSOE necesita contar con los compañeros y compañeras militantes y simpatizantes como lo que son, un grupo de personas comprometidas que comparten un ideario con el conjunto del partido y que desean aportar su trabajo diario.

Y en ese camino, la democracia interna no debilita el proyecto ni construye enemigos: la participación de la militancia permite defender posturas diferentes dentro de un marco común, acercándonos aún más al conjunto de ciudadanos y ciudadanas que necesitan un futuro mejor. Y pese a que esto parece muy complicado, ya tenemos herramientas que nos ofrecen una puerta abierta a la participación continua de todas y todos: las tecnologías de la información y la comunicación.

Aprovechemos ese capital humano e ideológico para construir una nueva sociedad, que no es una utopia sino un proyecto tangible, que va dando pasos:

¿Qué han sido sino las becas para que la juventud se forme, las ayudas a la emancipación, la creación del Ministerio de Igualdad, las Ayudas a la dependencia o el permiso de paternidad, entre tantas cosas desarrolladas con Gobiernos Socialistas?

Avances, algunos más fuertes que otros, pero valientes y con gran repercusión social, con una mirada al futuro y una mejora del presente.


El otro día observaba un documento de Mucho PSOE por hacer, y otro documento en favor de las políticas del Gobierno de Zapatero, que inmediatamente muchas personas quisieron contraponer como el uno contrario al otro, como si las ideas, por el hecho de venir de personas distintas, tuviesen que ser opuestas.

También he leído muchos manifiestos en favor de la igualdad, del feminismo como pilar fundamental del socialismo, o de la política 2.0 como una herramientas necesaria para relacionarnos con la ciudadanía (y entre nosotr@s mism@s).

Y ciertamente, no se si la prensa los relaciona con Chacón o con Rubalcaba, pero me parecen muy correctos e incluso imprescindibles. No podemos desperdiciar el debate de ideas, porque es básico y habrá que trabajar por llevarlo aún más al día a día de las agrupaciones. Hay proyectos muy buenos en los movimientos de cara al Congreso, y se han de aprovechar poniéndo en común lo mejor de cada uno.

Y en ese debate podemos encontrar errores de acción política y de comunicación, pero asumirlos no significa renegar, -aunque sería lo más rápido (y no por ello lógico)- de todo lo bueno hecho estos años atrás. Sería injusto echar a la basura los cientos de proyectos y mejoras sociales que los Gobiernos socialistas han conseguido en poco tiempo.

Nos agrupamos en un partido que pese a ser más que centenario, se actualiza con nuevas ideas frente a viejos retos (retos que muchas veces nos han ganado las batallas). Considero que trabajar más por la igualdad de oportunidades, más abertura y más confianza en nostr@s mism@s, serán la clave para marcar la diferencia frente a la derecha mediática (y actualmente gobernante)

Necesitamos cambiar en aquello con lo que no hemos sido útiles para conseguir nuestros propósitos, y si lo hacemos con ilusión y coraje, con Carme Chacón daremos un paso efectivo y decisivo.

martes 27 de diciembre de 2011

Las palabras, los recursos y las acciones si importan

Nos hemos levantado hoy con la triste noticia de una nueva mujer asesinada a manos de su pareja. Y ya van 59 en todo este año 2011. Una cifra preocupante, como también lo es la de cientos de mujeres que viven cada día el calvario de la violencia, una cifra que es muy difícil precisar, pero de la que estamos seguros que debemos reducirla a 0.

Días después del nombramiento de la nueva Ministra de Igualdad, Sanidad y Servicios Sociales, Ana Mato, nos encontramos con una nota de prensa del Ministerio en la que se califica el crimen como “violencia en el entorno familiar”. Algo que puede ser cierto en este caso, y en términos amplios, pero que deja de lado el fundamento y consecuencia de la violencia que reciben muchas mujeres por parte de sus parejas: La violencia de género o la violencia machista.

Y es que, sin dudar que el objetivo de la Ministra Mato sea acabar con la violencia que reciben las mujeres, hay que exigir que se utilicen los términos correctos, porque generalizar en estos temas nos lleva a invisibilizar.

No nos podemos permitir invisibilizar las situaciones de violencia de quienes son maltratadas por sus parejas cuando, por ejemplo, no conviven en el mismo hogar habitualmente, o incluso han llegado a separarse y viven alejados uno del otro. Y tantos casos como estos que no se identifican como “dentro del entorno familiar”.

Y si las palabras son importantes, al contrario de lo alegado por la Ministra Mato, también lo son las acciones de sensibilización para prevenir y los recursos para quienes sufren la violencia de género. No podemos luchar contra algo que ni siquiera identificamos correctamente, y mucho menos podemos hacerlo cerrando centros de atención y de acogida como ya ha propuesto/programado las comunidades de Cantabria o Castilla-La-Mancha, gobernadas por el Partido Popular.

Con 59 mujeres asesinadas y tantas otras dentro de una espiral de violencia no podemos permitirnos escatimar recursos ni aparcar esta lucha dentro de ámbitos más ambiguos.

lunes 12 de diciembre de 2011

80 años después del voto femenino, impidamos cualquier retroceso en igualdad

Mucha gente, o por desconocimiento histórico, o por olvido, contempla el derecho al sufragio universal como algo tradicional, como algo normal.

Pero hace tan solo 80 años el debate estaba más bien centrado en términos de oportunidad partidista que de justicia, y se pretendía negar una vez más a las mujeres su participación en la vida pública.
Pese a eso, gracias a personas como Clara Campoamor, que a base de argumentar e insistir en la necesidad de escuchar a la mitad de la población, se aprobó la igualdad de voto para hombres y mujeres. Un paso del que le seguirían otros hacía la igualdad en derechos civiles, políticos y sociales.

Un recorrido que no hubiese sucedido jamás de no ser por la tenaz lucha de millones de mujeres (y también hombres aunque fuesen menos) sobretodo a través de organizaciones sociales, políticas, etc.

Ciertamente, lo que hoy en día concebimos como la igualdad legal, está perfectamente establecida en España. Pero no debe dejarnos llevar por la autocomplacencia y pensar que con la legislación es suficiente. Si bien es cierto que los cambios políticos nos han permitido conquistar derechos como la igualdad de voto, el derecho de las mujeres al trabajo remunerado o los permisos de paternidad, hay que recordar que aún quedan por derribar las barreras que impiden a las mujeres alcanzar puestos de liderazgo social o político, que permiten que a la práctica las mujeres cobren hasta un 30% menos que los hombres, o que impiden que mujeres y hombres puedan conciliar su vida laboral, familiar y personal.

Si tenemos en cuenta que estamos en una situación de crisis económica, con un índice de desempleo elevado, un sistema público cada vez más debilitado, y con importantes riesgos de exclusión y pobreza para un gran número de familias, podemos escoger diferentes vías para salir:
  • -la de la recuperación, volviendo a consentir que todo esté al servicio de la macroeconomía y las finanzas, permitiendo la segregación del mercado laboral (división sexual del trabajo a fin de cuentas), una mayor precarización de los trabajos (especialmente los más feminizados), etc.
  • -o la de cambiar de estructura: apostar por un modelo nuevo, inclusivo. Que haga del bienestar la premisa básica del funcionamiento de la economía. Que reconozca que la crisis económica no es más que un síntoma de un sistema que está en quiebra. Un modelo que debe reiniciarse cambiando sus cimientos desde el reconocimiento de la diversidad y la redistribución de la riqueza, que no haga de la opresión su principal pilar. Que rompa con los roles androcentristas y arcaicos. Haciendo efectivo el derecho a que mujeres y hombres puedan ocuparse correponsablemente de sus tareas de cuidados familiares, tareas domésticas y tener su propio tiempo de ocio. Que el trabajo, en definitiva, se apoye en la flexibilidad horaria, remuneración justa y condiciones dignas que permitan el libre desarrollo personal dentro de un nuevo modelo igualitario.
A día de hoy, lamentablemente encontramos noticias que no son muy positivas en cuanto a las políticas de igualdad: recortes en políticas de bienestar, cierre de organismo por la igualdad, recortar derechos sociales, pretensión de acabar con ayudas a la dependencia, etc.
Y aquí es donde tenemos que movernos, dando nuevos pasos- muchas veces individuales- apostando por la igualdad: exigiendo que la diversidad y la diferencia sean reconocidas sin prejuicios, como una parte más del mundo y de la humanidad.

Ochenta años después de que las mujeres de España hayan conseguido el derecho al voto, a la participación plena y al libre ejercicio de la ciudadanía, ahora, hombres y mujeres, debemos unirnos más que nunca para que ese recuerdo nos permita avanzar, e impidamos cualquier retroceso en igualdad, en libertad y en dignidad.

Rubén Castro.

Socialistas de Sant Andreu contra la violencia de género

Durante el mes de noviembre presentamos publicamente el primer video del Partido Socialista y las Juventudes Socialistas de Sant Andreu de la Barca contra la violencia de género.

Una iniciativa de la que me siento muy orgulloso, y más allá de la implicación que tuve en el proceso, lo que más me alegra es la participación de tant@s compañeros y compañeras (y más que hubiesen querido participar si el guión lo hubiese permitido) rechazando el maltrato, implicándonos en un mensaje claro a toda la ciudadanía.



Los y las socialistas de Sant Andreu de la Barca estamos convencidos que en el camino hacia la igualdad  hemos de ser claros participes con propuestas, con acción política y con actividades como la que preparamos para presentar este video.

Una actividad, por cierto, en la que se hizo una defensa de las políticas públicas de igualdad puestas en marcha por los Gobiernos socialistas, como el de José Luis Rodríguez Zapatero, que han sido y siguen estando a la cabeza de Europa, y que necesitan, no obstante, de un compromiso cada vez mayor para cambiar la estructura de esta sociedad.

Podeis ver la notícia en video publicada por Sant Andreu TV haciendo clic aquí.

viernes 25 de noviembre de 2011

#25N Volver a recordar


Como cada año, en el 25 de noviembre volvemos otra vez a recordar. En el Día Internacional contra la violencia de género volvemos a compartir un sentimiento contra la violencia machista, contra la violencia hacía las mujeres.

Nos unimos muchas personas, -jóvenes y mayores, hombres y mujeres- y lo hacemos bajo el horror de constatar que en lo que va de año más de 50 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas (a 21 de noviembre la cifra es de 54 víctimas,como indica la Delegación del Gobierno contra la violencia de género)

Siempre se suele decir en todas las ciencias y enseñanzas, que no es bueno generalizar, pero es que en esta ocasión, al hablar de violencia de género hay que contextualizar muy bien los casos y los conceptos.

Primeramente no podemos dejarnos llevar por algunas apariencias y pensar que el número de víctimas de malos tratos se refleja únicamente en las muertes que suceden año tras año. La realidad es que cientos de mujeres sufren día a día continuas vejaciones, insultos, amenazas, agresiones o control por parte de su pareja, su agresor, lo que nos indica que las muertes son solo la punta del iceberg, un conjunto de violencia mucho más grande de lo que algunas cifras nos indican.

Una violencia que puede ir de lo físico a lo verbal, de lo más brutal a lo más desapercibido. Y es que esa intensidad de la agresión, ese control que el agresor va ejerciendo sobre su pareja va aumentando poco a poco, haciendo que la víctima vaya dependiendo cada vez más de su pareja, todo desde el ejercicio de la coacción, evidentemente.
Si nosotros y nosotras renunciamos a los roles de la masculinidad agresiva, y a la feminidad sumisa, habremos dado un primer paso,

Una violencia de la que se puede salir, de la que hay que salir de la mano de los recursos, del apoyo público y colectivo, de la protección jurídica y policial, todo para garantizar lo que jamás debería perderse: la dignidad y la libertad.

Y a todo esto, creo conveniente destacar que en lo que va de 2011, un 30% de las mujeres víctimas mortales eran menores de 30 años, lo que nos indica que la violencia de género se sustenta en el machismo y en el control de la pareja: va más allá de la edad, el estatus social o de la existencia o no de convivencia día a día.

El propio sistema patriarcal, al establecer una división sexual que promueve la violencia en los hombres y la obediencia en las mujeres, es el caldo de cultivo para que se transmita de generación en generación esa violencia que se vislumbra en múltiples ámbitos pero que al final tienen una única consecuencia: la perdida de libertades de las mujeres.

No nos ayudaremos en nada si seguimos arrinconando el problema del maltrato a lo doméstico; a lo privado; a lo que solo incumbe a cada pareja. 

Se trata de un problema público, porque afecta al conjunto de personas y se desarrolla en el contexto de la sociedad. Y en este ámbito es en el que encontraremos las respuestas:
  • Una repuesta, primeramente, que hemos de dar todas y todos como conjunto. Dejando claro que no vamos a consentir el maltrato, que tenemos recursos jurídicos, policiales, sociales y comunitarios para acabar con la violencia.

  • Una respuesta, que también es imprescindible, desde la propia experiencia individual: rechazando la violencia como leitmotiv de una relación, dejando de lado el control del uno sobre el otro (la libertad entre iguales, por encima de todo) Las mujeres (partiendo de las chicas más jóvenes e incluyendo a todas) no tienen porque aceptar ni la agresividad, ni el control, ni la humillación.

  • Y por último, una respuesta a medio plazo, que es la de la transmisión de valores. Si nosotros y nosotras renunciamos a los roles de la masculinidad agresiva, y a la feminidad sumisa, habremos dado un primer paso, y el siguiente será transmitirlo a nuestros hijos e hijas, a nuestras amistades o a la familia, para que poco a poco cada generación rompa con la baraja del machismo y salgamos del juego patriarcal sin dejar a nadie atrás.
Y es por eso que yo os pido volver a recordar, como en tantas luchas históricas por la igualdad y la libertad, que la implicación de una persona más es un paso pequeño, pero cuando esa respuesta se mueve y es repetida por el conjunto de la sociedad, estamos dando un paso tan grande que supera a los siglos y siglos de desigualdades.

Rubén Castro
Teléfono 016 atención a víctimas de malos tratos por violencia de género

jueves 6 de octubre de 2011

¡Participa con tu Foto x la igualdad!

El viernes 30 de septiembre presentamos la 2ª edición del Concurso "Una foto x la igualdad" que organizamos desde las Juventudes Socialistas de Sant Andreu de la Barca y el Partido Socialista de Sant Andreu de la Barca.

Pocas actividades y actos me pueden alegrar más que presentar una iniciativa como ésta: abierta y educativa.
Quienes me conoceis sabeis que intento comprometerme en todos los ámbitos en favor de la igualdad de género, que si yo no doy el primer paso no puedo pedir que otr@s lo hagan. Eso es el feminismo: la lucha política y social por dignificar nuestra sociedad, por integrar a mujeres y hombres... y en el camino por conseguirlo, pese a lo ya avanzado, aún acaba de empezar.

Por eso, iniciativas como el Concurso "Una foto x la igualdad" dirigidas especialmente a la gente jóven, pueden ser una potente herramienta para conscienciar. Porque para acabar con las discriminaciones, en este caso por razón de género, tiene que establecerlo una legislación, pero sino empezamos por enseñar a los más pequeños, a la infancia y la juventud, jamás avanzaremos los suficiente.

Por ello, pretendemos ser un espacio más con el que reflexionar, con el que acabar con los roles androcéntricos y anticuados que nos separan.

Desde aquí os animo a participar en www.unafotoxlaigualdad.es con lo que, además, podeis llevaros algunos premios interesantes (Tablet PC, Cámara de fotos, Llaveros digitales,...)



Por último quiero aprovechar para agradecer el esfuerzo de todas aquellas personas del Partido Socialista, de las Juventudes Socialistas, familiares, amistades... todas las personas implicadas en luchar por un mundo mejor y que han sido imprescindibles para hacer de este Concurso una realidad, un año más:

Bea, Anaïs, Toni, Luis Felipe, Maite, Jose Mª, Olga, Marta, Zeus, Jesús, Eva... y es que no pretendo hacer una lista exhaustiva, (seguro que falta más gente por añadir) porque espero que a este concurso se sumen personas de todo el país, jóvenes de diferentes edades... que con algo tan senzilo (o tan dificil) o como hacer una foto, den un paso más para reivindicar un mundo más justo.

¡Participa en el Concurso, "Una foto x la igualdad"!

viernes 23 de septiembre de 2011

¡Que podamos conciliar tod@s!


Esta mañana me he levantado con una increíble noticia publicada en El País, y que difundía en una red social una compañera.

Resumiéndolo un poco: una persona ha pedido una reducción de jornada y un cambio de horario para poder cuidar a su hija de 7 meses. Hasta aquí todo normal.
Pues bien, la empresa le explica que le aceptan la solicitud, siempre y cuando justifique porque su pareja no puede estar a cargo o cuidar de su hija.

En este caso, esa persona que quiere conciliar su vida personal con la laboral se trata de un hombre, y ha tenido que ver como por el hecho de ser hombre no se le permite dedicarse a su vida familiar, a pesar de que las leyes lo permiten perfectamente. Es decir, que se cuestiona, de forma clara y sin tapujos, que porqué no es la mujer quien realiza esas tareas en vez de él. 
El título que han elegido para el artículo lo deja claro: "que concilie su esposa"

Tal intromisión en la vida privada no beneficia ni a la persona trabajadora, ni a su familia, ni a la empresa: que habitualmente sea la mujer quien hace esas tareas no significa que deba seguir siendo así.

Actuando de forma judicial seguro que hay forma de perseguir y desmantelar prácticas de este tipo que son habituales, pero que todas y todos estemos seguros que lo que pedía ese hombre es del todo razonable implica un paso más, y ahí es donde está el principio del problema.

Conciliar y facilitar la corresponsabilidad en las tareas domésticas y familiares ha de ser un hecho natural para cualquier persona, y en cambio, sucede lo contrario.
Y así, la tendencia de que sean las mujeres quienes reduzcan su tiempo de trabajo para dedicarse a lo familiar y domestico se refleja perfectamente en cualquier estadística o estudio sociolaboral.

El Instituto Nacional de Estadística, calcula que el 80% de los contratos a tiempo parcial son realizados por Mujeres (INE, 2007), y quienes alegan que trabajan con ese tipo de jornada para tener cuidado de hijos/as o familiares, son en más de un 90 % mujeres. (INE, 2003)

Hay datos que muestran que las mujeres dedican el doble de tiempo que los hombres en cuestiones del hogar/familia.

Esto ya indica que la estructura social hace que sean los hombres quienes desempeñen jornadas laborales mayores, con lo que, teóricamente, se le puede dedicar menos tiempo a las tareas familiares o personales que las mujeres, y de esta manera, ellas han de trabajar menos tiempo.

Por eso es indignante que una persona, un hombre que quiera participar en el crecimiento de su hija en sus primeros años, vea coartado su deseo porque alguien piensa que eso debe hacerlo una mujer.

Llegados a este punto hay que tener clara una cosa: la igualdad nos afecta a tod@s por igual. Porque la idea de una sociedad igualitaria, la idea feminista, pretende que todas y todos tengamos las mismas oportunidades, no que alguien esté por encima de otro por que así es lo tradicional. Y es que los géneros son una cosa inventada: la manera de comportarse o pensar por parte de ellos o ellas viene de siglos, y así, aún hoy interiorizamos que los hombres han de ser violentos y activos, mientras que las mujeres han de ser pasivas y cuidarse de la familia y el hogar: Todo por mera y simple tradición, o mejor dicho imposición.
 
Por eso hay que ponerse manos a la obra con las nuevas masculinidades:  
Yo no quiero para mí ni para mi hijo una manera de ser -una masculinidad- en la que se me impida algo tan lógico como participar de forma normal en el cuidado de mi familia o de mi hogar. No puede ser que se encasille a ningún hombre como poco masculino, o como un bicho raro, por el mero hecho de querer participar de forma igual en las tareas domésticas.
¿Esa nueva forma de ser puede ser poco masculina?

Pues, quizá si, rompe con la masculinidad, pero con la masculinidad androcéntrica, la de mirarse a uno mismo, la que consiente, aunque sea casi inconscientemente, que los hombres sean el centro de todo, dueños de todo, abiertos al mundo; Mientras que a la mujer sólo se le permite un papel secundario, el de ser observadora, y cuidadora de lo familiar, de lo cerrado.

Una nueva masculinidad no significa ser menos hombre, significa ser más persona, más cercana a la realidad: más positiva pedagógicamente y más eficaz para relacionarse sin violencia.

Y es que los roles y la mentalidad neomachista que aún desempeñamos hoy, van de la mano de fenómenos como la violencia de género, la brecha digital o el acoso laboral.
En algunas cosas, como por ejemplo en el plano jurídico, vamos un paso por delante, mientras que en otras, como en concienciación o pedagogía, vamos muchos kilómetros atrás.
Y es que solo si unimos esfuerzos podremos acabar con la discriminación y las desigualdades, y seguro que entonces titulares como el de hoy sean cosa del pasado.
¡Que podamos conciliar tod@s!